VISITA GUIADA CASTILLO DE BURGOS
En nuestra visita guiada al Castillo de Burgos descubriremos su historia y los acontecimientos más importantes ocurridos en la fortaleza.
HISTORIA DEL CASTILLO DE BURGOS
El cerro del Castillo ha sido un enclave estratégico desde tiempos prehistóricos.
El Conde Diego Porcelos eligió este lugar para la fundación de la ciudad de Burgos en el año 884.
En nuestra visita guiada os contaremos como a lo largo de la Edad Media, el castillo ha tenido diversas funciones: residencia real, reunión de Cortes, prisión, bodas reales, conflictos bélicos, etc.
Algunos de los acontecimientos más destacados de la historia del Castillo de Burgos fueron la boda de Alfonso VII con doña Berenguela de Barcelona, el encarcelamiento de García de Galicia, la prisión de Alfonso VI y la de Tomás de Gournay, entre otros.
En el siglo XV, el castillo sufrió un importante asedio durante la Guerra de Sucesión Castellana, en la que se enfrentaron Isabel la Católica y su sobrina Juana la Beltraneja por el trono de Castilla.
Posteriormente, en el siglo XVI, el castillo se convirtió en una fábrica de pólvora y albergó la primera escuela de formación de artilleros del Reino de Castilla.
En 1736 sufrió un devastador incendio que lo redujo prácticamente a ruinas.
Durante la Guerra de la Independencia (1808-1813), el Castillo de Burgos se convirtió en un bastión estratégico gracias a su privilegiada situación geográfica. Napoleón ordenó la construcción de un nuevo recinto fortificado con tres líneas de defensa y un hornabeque situado en la zona norte, en el cerro de San Miguel.
En el otoño de 1812, tras derrotar al ejército francés en la batalla de Arapiles, el duque de Wellington llegó a Burgos con el objetivo de conquistar el castillo. Durante 35 días, las tropas francesas, al mando del general Jean-Louis Dubreton, resistieron los continuos asaltos, obligando finalmente a Wellington a retirar sus fuerzas.
En junio de 1813, los franceses abandonaron la ciudad y volaron el castillo para evitar que cayera en manos enemigas. La enorme explosión provocó importantes daños en Burgos, entre ellos la destrucción de la iglesia de Santa María la Blanca y la pérdida de una parte significativa de las vidrieras de la Catedral de Burgos.
Pozo del Castillo de Burgos
El Pozo del Castillo de Burgos, situado en el interior del recinto fortificado, constituye una de las obras de ingeniería medieval más impresionantes de España. Diseñado para captar las aguas subterráneas y garantizar el abastecimiento durante los asedios, fue un elemento esencial para la defensa y supervivencia de la fortaleza.
Aunque se desconoce la fecha exacta de su construcción, el estudio de los materiales, las marcas de cantería y las técnicas empleadas permite situarlo entre los siglos XII y XIII, coincidiendo con el periodo de mayor desarrollo del castillo.
El pozo desempeñó un papel decisivo durante la Guerra de Sucesión Castellana entre Isabel la Católica y Juana la Beltraneja. Gracias a esta extraordinaria infraestructura hidráulica, los defensores del castillo, partidarios de Juana, pudieron resistir un prolongado asedio al disponer de un suministro constante de agua.
Construido en sillería caliza, el pozo está formado por un cilindro vertical de 1,70 metros de diámetro interior y 63,5 metros de profundidad. A su alrededor se distribuyen seis cilindros o husillos que albergan una espectacular escalera de caracol de 335 peldaños, permitiendo descender hasta el fondo del pozo.
Uno de los aspectos más curiosos de esta construcción es que el sentido de descenso de la escalera cambia en los últimos husillos. En los cuatro primeros se desciende en el sentido de las agujas del reloj, mientras que en los dos últimos el recorrido se invierte. Los especialistas consideran que esta solución pudo diseñarse para reducir la sensación de mareo o vértigo durante el descenso.
Galerías del Castillo de Burgos
Junto al pozo se conserva una compleja red de galerías subterráneas del Castillo de Burgos, testimonio de las técnicas de guerra medieval. Durante los diferentes asedios, los atacantes excavaban túneles, conocidos como minas, con el objetivo de derribar las murallas, penetrar en la fortaleza o alcanzar el pozo para inutilizar el suministro de agua.
Como respuesta, los defensores construyeron sus propias galerías, llamadas contraminas, destinadas a detectar, interceptar y frenar el avance de los invasores bajo tierra. Este sofisticado sistema defensivo demuestra el elevado conocimiento militar e ingenieril de la época.
Entre todas estas galerías destaca la Cueva del Moro, un estrecho pasadizo excavado en la roca natural que comunica el pozo con una cavidad subterránea. En ambos extremos se abren profundos fosos defensivos y, según los estudios realizados, la galería estaba reforzada con trampas para dificultar el avance de los atacantes, convirtiéndola en uno de los espacios más singulares y enigmáticos del Castillo de Burgos.
Cuantas leyendas hablan de las galerías subterráneas que os contaremos en nuestra visita guiada al Castillo.
En nuestra visita guiada recorreremos el recinto, descubriremos su historia, leyendas… y disfrutaremos de unas espectaculares vistas de la ciudad. Descubre el Castillo de la mano de Burgos con guía.
Nuevas obras de rehabilitación en el Castillo de Burgos
El Castillo de Burgos ha reabierto sus puertas al público tras un ambicioso proceso de rehabilitación que ha permitido recuperar uno de los monumentos más emblemáticos de la ciudad. Después de varios años de trabajos, la fortaleza presenta una imagen renovada que combina la conservación del patrimonio histórico con nuevas soluciones arquitectónicas pensadas para mejorar la experiencia de los visitantes.
Entre las principales actuaciones realizadas destacan la reconstrucción y consolidación de varios tramos de la muralla y de los espacios interiores, garantizando la estabilidad y conservación del conjunto. Además, se han incorporado tres nuevos pabellones de madera y una innovadora estructura metálica de malla que albergarán el futuro Museo del Castillo, un espacio destinado a interpretar la historia de la fortaleza y su importancia en el desarrollo de Burgos.
La intervención también ha recuperado diferentes espacios históricos del recinto, respetando los restos arqueológicos y mejorando la accesibilidad para los visitantes. Aunque algunas zonas subterráneas permanecerán cerradas temporalmente por motivos de seguridad, está prevista su incorporación al recorrido cuando finalicen las actuaciones pendientes.
Con esta rehabilitación, el Castillo de Burgos inicia una nueva etapa como referente cultural y turístico, ofreciendo un recorrido más completo y moderno sin perder el carácter histórico que lo convierte en uno de los símbolos de la ciudad. La futura musealización y los nuevos espacios expositivos contribuirán a enriquecer la visita y a divulgar la historia de la fortaleza para todos los públicos.




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