por belinda | Ago 20, 2026 | Uncategorized
La Divina Pastora de Burgos: un lugar donde la historia del Camino de Santiago sigue viva
Cuando pensamos en qué ver en Burgos, la imagen de la Catedral suele ocupar el primer lugar. Sin embargo, el casco histórico esconde numerosos rincones que permiten comprender cómo era la ciudad durante la Edad Media. Uno de ellos es el Hospital de la Divina Pastora, un edificio discreto situado en la calle Laín Calvo que conserva intacta la esencia de la hospitalidad jacobea.
Aunque hoy funciona como albergue para peregrinos, durante siglos fue un hospital dedicado a atender a quienes recorrían el Camino de Santiago. Su historia refleja el papel fundamental que desempeñó Burgos como una de las ciudades más importantes del Camino Francés.
En nuestras visitas guiadas por Burgos solemos detenernos ante este edificio porque resume perfectamente cómo la ciudad creció gracias al paso continuo de viajeros, comerciantes y peregrinos procedentes de toda Europa.
El Camino de Santiago convirtió a Burgos en una ciudad de acogida
Desde el siglo XI, el Camino de Santiago fue mucho más que una ruta religiosa. Se convirtió en una auténtica autopista cultural por la que circularon personas, ideas, mercancías, estilos artísticos y conocimientos.
Burgos ocupaba una posición privilegiada dentro del Camino Francés. Tras atravesar los Montes de Oca y antes de continuar hacia Castrojeriz, miles de peregrinos encontraban aquí una ciudad próspera donde podían descansar, abastecerse, recibir asistencia médica o reparar su equipamiento.
La llegada constante de caminantes impulsó la economía local y favoreció la construcción de iglesias, conventos, puentes, mercados y hospitales.
No es casualidad que Burgos llegara a contar con una de las mayores concentraciones de hospitales medievales de toda Castilla.

El Hospital de Santiago y Santa Catalina
El edificio que hoy conocemos como Hospital de la Divina Pastora fue fundado en 1466 bajo la advocación de Santiago Apóstol y Santa Catalina.
Su finalidad era atender a los peregrinos que llegaban enfermos, agotados o heridos después de largas jornadas de camino.
Conviene recordar que los hospitales medievales eran muy diferentes de los actuales. No eran únicamente centros sanitarios.
También ofrecían:
- alojamiento gratuito;
- alimentación;
- cuidados básicos;
- atención espiritual;
- descanso para continuar el viaje.
En una época en la que recorrer cientos de kilómetros suponía un enorme esfuerzo físico, estos hospitales resultaban imprescindibles para garantizar la supervivencia de muchos peregrinos.
De hospital medieval a albergue del Camino
A medida que evolucionó la asistencia sanitaria y cambiaron las necesidades de la ciudad, el antiguo hospital dejó de funcionar como centro asistencial.
Sin embargo, nunca perdió su vínculo con el Camino de Santiago.
Actualmente el edificio alberga uno de los albergues históricos del Camino Francés en Burgos, manteniendo el mismo espíritu de acogida que inspiró su fundación hace más de quinientos años.
Miles de peregrinos continúan durmiendo cada año entre estos muros antes de emprender la siguiente etapa hacia Hontanas.
Pocas ciudades europeas pueden presumir de conservar un edificio que sigue desempeñando prácticamente la misma función para la que fue creado en el siglo XV.
La Divina Pastora y los comerciantes de Burgos
Uno de los aspectos menos conocidos de este edificio es su estrecha relación con el comercio burgalés. Desde hace décadas, el antiguo Hospital de Santiago y Santa Catalina pertenece a la Asociación de Comerciantes e Industriales Divina Pastora, una institución que ha contribuido a conservar el edificio, mantener abierta su capilla y gestionar el albergue de peregrinos.
Gracias a la implicación de esta asociación, el histórico hospital continúa cumpliendo una función muy similar a la que tuvo desde su fundación en el siglo XV: ofrecer acogida a los peregrinos del Camino de Santiago.
La Virgen de la Divina Pastora es la advocación bajo la que se agrupan los comerciantes de esta asociación, convirtiéndose en un símbolo de protección y unión para numerosas generaciones de comerciantes burgaleses. Esta vinculación explica que muchos burgaleses identifiquen a la Divina Pastora con el comercio tradicional de la ciudad y con los valores de acogida, solidaridad y servicio que históricamente caracterizaron a este antiguo hospital de peregrinos.
¿Por qué recibe el nombre de Divina Pastora?
El nombre actual procede de la pequeña capilla situada junto al antiguo hospital.
La advocación de la Divina Pastora nació en Sevilla en 1703 gracias al fraile capuchino Fray Isidoro de Sevilla, quien promovió una nueva representación de la Virgen María como pastora que guía y protege a los cristianos, simbolizados por un rebaño de ovejas.
La iconografía tuvo una enorme difusión durante el siglo XVIII gracias a la Orden Capuchina.
Con el paso del tiempo, la capilla del antiguo hospital adoptó esta advocación y el conjunto terminó siendo conocido popularmente como Hospital de la Divina Pastora.
La capilla: un pequeño tesoro del casco histórico
Desde el exterior resulta difícil imaginar el interés artístico y devocional que conserva este pequeño templo.
Su ambiente es sencillo y acogedor, muy diferente del esplendor monumental de la Catedral.
Entre los elementos más destacados encontramos:
- la imagen de la Virgen Divina Pastora;
- las esculturas de Santiago Apóstol y Santa Catalina, recordando la advocación original del hospital;
- diferentes pinturas y obras religiosas incorporadas durante los siglos XIX y XX;
- la celebración diaria de la Misa del Peregrino, que continúa siendo uno de los momentos más emotivos para quienes realizan el Camino.
Muchos peregrinos afirman que asistir a esta celebración constituye uno de los recuerdos más especiales de su paso por Burgos.
Los hospitales medievales de Burgos
La existencia del Hospital de la Divina Pastora no fue un caso aislado.
La importancia del Camino de Santiago hizo que Burgos desarrollara una amplia red hospitalaria destinada a atender tanto a peregrinos como a enfermos y personas sin recursos. A finales del siglo XV la ciudad de Burgos contó con más de 30 hospitales para atender a peregrinos, ancianos, enfermos y pobres de la ciudad.
Entre los hospitales más importantes destacaban:
Hospital del Rey
Fundado hacia 1195 por Alfonso VIII de Castilla , conocido como el de las Navas de Tolosa y su mujer Leonor de Plantegenet , fue uno de los hospitales de peregrinos más importantes de toda Europa medieval.
Alfonso VIII y Leonor de Plantagenet fundaron el Monasterio de los Huelgas Reales, un imprescindible en tu visita a Burgos.
Disponía de iglesia, enfermerías, cocina, cementerio, dependencias para religiosos y amplios espacios destinados a los caminantes.
Hoy forma parte de la Universidad de Burgos y conserva uno de los conjuntos históricos más interesantes relacionados con el Camino.
Hospital de San Juan
Situado junto al Arco de San Juan, acogía a numerosos peregrinos antes de entrar en la ciudad.
Fue durante siglos uno de los principales centros asistenciales burgaleses.
Hospital de la Concepción
Fundado en el siglo XVI, representó la evolución de la asistencia hospitalaria hacia modelos más modernos.
Hospital de Barrantes
Especializado en la atención de enfermos pobres, desempeñó una importante labor benéfica durante siglos.
Hospital de Santiago y Santa Catalina
El actual Hospital de la Divina Pastora completa esta red de establecimientos que hicieron de Burgos una referencia europea en la atención a peregrinos.
Burgos: una ciudad construida gracias al Camino
Pocas ciudades españolas deben tanto al Camino de Santiago como Burgos.
La riqueza generada por el continuo tránsito de peregrinos favoreció la construcción de algunos de sus monumentos más importantes.
La propia Catedral fue financiada, en parte, gracias a la prosperidad económica que experimentó la ciudad durante los siglos medievales.
Además, el Camino permitió la llegada de artistas franceses, flamencos y alemanes que introdujeron nuevos estilos arquitectónicos y escultóricos.
No solo circulaban peregrinos.
También viajaban comerciantes, canteros, pintores, impresores, médicos y maestros de obras.
El Camino convirtió Burgos en un auténtico punto de encuentro de la Europa medieval.
Un edificio que mantiene viva una tradición de más de quinientos años
Quizá el mayor valor del Hospital de la Divina Pastora no resida únicamente en su arquitectura.
Su importancia radica en que sigue cumpliendo la misión para la que fue construido: ofrecer acogida a quienes llegan caminando.
En un mundo donde muchos edificios históricos han perdido completamente su función original, este pequeño hospital continúa representando uno de los valores fundamentales del Camino de Santiago: la hospitalidad.
Descubre esta historia en una visita guiada por Burgos
Muchas veces los edificios más discretos son los que esconden las historias más sorprendentes.
Durante nuestras visitas guiadas por Burgos recorremos las calles por las que caminaron miles de peregrinos desde hace casi mil años y descubrimos lugares como el Hospital de la Divina Pastora, el Hospital del Rey, el Arco de San Juan o los antiguos barrios donde se desarrolló la vida del Camino.
Porque conocer Burgos no consiste únicamente en admirar sus monumentos. También significa comprender cómo una ciudad castellana llegó a convertirse en uno de los grandes centros del Camino de Santiago y por qué, siglos después, sigue recibiendo cada día a peregrinos de todo el mundo.
Si quieres descubrir estas historias y muchas otras curiosidades,
te invitamos a unirte a nuestras visitas guiadas y recorrer Burgos
con la mirada de quienes conocen su historia más allá de las piedras.
por belinda | Jul 3, 2026 | actualidad
La calle Laín Calvo de Burgos:
la historia del juez que dio nombre a una
de las calles más famosas de la ciudad
VISITAS GUIADAS BURGOS
TOURS PRIVADOS Y GRUPOS INFORMACIÓN Y RESERVAS : info@burgosconguia.com
En nuestras visitas guiadas del centro histórico de Burgos, recorremos la calle Laín Calvo. Hoy es una de las arterias más animadas de la ciudad, repleta de comercios, terrazas y vida urbana. Sin embargo, pocos visitantes conocen quién fue realmente Laín Calvo y por qué su nombre permanece ligado a la historia de Castilla más de mil años después.
¿Quién fue Laín Calvo?
Laín Calvo es uno de los personajes más legendarios de los orígenes de Castilla. Según la tradición medieval, fue uno de los llamados «Jueces de Castilla», junto a Nuño Rasura. Ambos habrían gobernado y administrado justicia en el siglo IX o X, cuando los castellanos buscaban una mayor autonomía frente al Reino de León.
Aunque los historiadores consideran que gran parte de su biografía pertenece al terreno de la leyenda, su figura adquirió una enorme importancia simbólica. Representaba el espíritu independiente de Castilla y la capacidad de los castellanos para gobernarse mediante sus propias leyes y jueces.
La tradición sitúa a Laín Calvo y Nuño Rasura impartiendo justicia en la localidad burgalesa de Bisjueces, en la comarca de Las Merindades.
El origen de la calle Laín Calvo
Aunque hoy todos los burgaleses la conocen como calle Laín Calvo, esta vía tuvo nombres muy distintos a lo largo de su historia. Antes de recibir la denominación actual en honor al legendario Juez de Castilla, fue conocida como Cantarranas la Menor, Cantarranillas y posteriormente Trascorrales.
El nombre de Cantarranas no era casual. Por la calle discurría una esgueva, uno de los pequeños cauces de agua que atravesaban el Burgos medieval. La presencia constante de agua favorecía la aparición de ranas y zonas húmedas, dando origen a esta curiosa denominación popular.
Más tarde pasó a llamarse Trascorrales, porque esta calle era literalmente la parte trasera de numerosas viviendas y corrales situados en las calles vecinas, especialmente en la actual calle San Lorenzo y otras vías del entorno. Era una zona secundaria de la ciudad, atravesada por el agua y comunicada mediante pequeños puentes que permitían salvar la esgueva.
De hecho, la esgueva que bajaba desde la zona de San Juan recorría Trascorrales —la futura calle Laín Calvo— antes de dividirse hacia otras calles del casco histórico. Durante siglos el agua ocupó buena parte de la calzada, condicionando la vida diaria de vecinos y comerciantes. En el siglo XVI se derribaron edificios para ensanchar la vía y mejorar su alineación. Más tarde, el hundimiento de varias casas obligó a modificar nuevamente su trazado. No sería hasta el siglo XIX cuando el cauce fue cubierto definitivamente y la calle adquirió el aspecto urbano que conocemos hoy.
Hoy resulta difícil imaginarlo mientras paseamos entre terrazas y comercios, pero bajo nuestros pies discurrió durante siglos un brazo de agua que convirtió esta calle en una de las más singulares del Burgos medieval.
Una calle llena de historia
La calle no solo recuerda al legendario juez castellano. Durante siglos acogió instituciones importantes para la vida burgalesa, como el antiguo Hospital de Santiago y Santa Catalina, popularmente conocido como «el Hospitalejo», fundado en el siglo XVI para atender a enfermos y peregrinos del Camino de Santiago.
Hoy, caminar por Laín Calvo supone recorrer uno de los espacios donde mejor se aprecia la evolución de Burgos desde la ciudad medieval hasta la ciudad moderna.
Laín Calvo y el orgullo castellano
La figura de Laín Calvo forma parte de ese conjunto de personajes legendarios que ayudaron a construir la identidad castellana. Aunque la documentación histórica sea escasa, su nombre sigue presente en calles, monumentos y relatos populares de toda Castilla.
Por eso, cuando un visitante pregunta quién fue Laín Calvo, la respuesta va mucho más allá de un simple nombre en una placa: es una puerta de entrada a los orígenes de Castilla y a las leyendas que dieron forma a la historia de Burgos.
Descubre la historia de Burgos con un guía oficial de turismo
La calle Laín Calvo es solo una pequeña parte de las historias que esconden las calles del casco histórico. Durante una visita guiada podrás descubrir quiénes fueron los Jueces de Castilla, conocer las leyendas medievales de la ciudad, recorrer los rincones menos conocidos del centro histórico y entender cómo Burgos llegó a convertirse en una de las ciudades más importantes de la España medieval.
Reserva tu visita guiada por Burgos y descubre la ciudad a través de sus personajes, leyendas y monumentos más fascinantes.
Porque detrás de cada calle de Burgos hay una historia esperando ser contada.
por belinda | May 31, 2026 | actualidad
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Los mercaderes de Burgos y el Consulado del Mar: la edad de oro comercial de Castilla
¿Te gustaría conocer cómo Burgos llegó a convertirse en una de las ciudades más ricas e influyentes de la Europa de los siglos XV y XVI? Te invitamos a recorrer en nuestra visita guiada la Ruta de los Mercaderes de Burgos, un apasionante paseo por las calles, iglesias y palacios que conservan la memoria de aquellos comerciantes que hicieron fortuna con el comercio internacional de la lana.
Durante la visita guiada descubrirás la importancia del Consulado del Mar, conocerás las historias de familias como los Maluenda, Polanco o Salamanca, admirarás las impresionantes iglesias de San Nicolás, San Esteban y San Gil, y recorrerás la emblemática calle Fernán González, donde se levantaron las residencias de los hombres más poderosos de la ciudad.
Una experiencia única para viajar al Siglo de Oro burgalés y comprender cómo el comercio transformó Burgos en una auténtica potencia económica europea.
Pocas ciudades castellanas alcanzaron durante los siglos XV y XVI el esplendor económico, artístico y social que vivió Burgos. En una época en la que el comercio internacional comenzaba a transformar Europa, la ciudad se convirtió en el principal centro mercantil de la Corona de Castilla gracias a la exportación de lana merina hacia los mercados del norte del continente.
La riqueza generada por esta actividad dio lugar a una poderosa clase de mercaderes que no solo controló buena parte del comercio europeo de la lana, sino que también dejó una profunda huella en el patrimonio histórico de Burgos. Iglesias, capillas, palacios y calles enteras reflejan todavía hoy el poder económico alcanzado por aquellas familias de mercaderes que hicieron de Burgos una de las ciudades más prósperas de su tiempo.
Burgos, capital del comercio castellano
Durante los siglos XV y XVI, la lana castellana era uno de los productos más apreciados de Europa. Los tejidos flamencos, considerados los más prestigiosos del continente, dependían en gran medida de la calidad de la lana procedente de los rebaños trashumantes de Castilla.
Los mercaderes burgaleses supieron aprovechar una situación geográfica privilegiada. Desde Burgos organizaban la compra de lana a los ganaderos de la Meseta, la almacenaban en grandes casas de contratación y la enviaban a los puertos del Cantábrico para su exportación hacia ciudades como Brujas, Amberes, Londres o Ruan.
A cambio, importaban paños de lujo, especias, metales preciosos, tintes, libros y numerosos productos manufacturados. Esta intensa actividad comercial convirtió a Burgos en uno de los centros financieros más importantes de la Península Ibérica.
La prosperidad económica favoreció el surgimiento de influyentes familias mercantiles, entre ellas los Maluenda, Polanco, Salamanca, Astudillo, Lerma o Soria, cuyos nombres quedaron ligados para siempre a la historia de la ciudad.
El crecimiento de los negocios internacionales hizo necesaria la creación de una institución capaz de organizar, regular y proteger los intereses de los comerciantes.
Con este objetivo, los Reyes Católicos fundaron en 1494 el Consulado del Mar de Burgos, una de las instituciones económicas más importantes de la Castilla de finales de la Edad Media.
Su creación supuso un enorme impulso para el comercio castellano. El Consulado actuaba como tribunal mercantil especializado, resolviendo conflictos entre comerciantes de forma rápida y eficaz. Además, regulaba contratos, supervisaba las operaciones comerciales, protegía las rutas marítimas y defendía los intereses de los exportadores castellanos en los mercados internacionales.
Gracias a esta institución, Burgos consolidó su posición como principal centro organizador del comercio de lana entre Castilla y el norte de Europa. Durante décadas, la ciudad ejerció una auténtica hegemonía económica que le permitió acumular una riqueza extraordinaria.
La búsqueda del prestigio: arte, religión y memoria
La fortuna obtenida mediante el comercio no solo se manifestó en negocios y propiedades. Los grandes mercaderes aspiraban también a consolidar su posición social y asegurar el recuerdo de sus familias para las generaciones futuras.
Al igual que la nobleza, financiaron iglesias, hospitales, conventos, retablos y capillas funerarias. Estas fundaciones religiosas eran una demostración pública de poder económico, pero también una forma de expresar devoción y garantizar la memoria familiar.
Por este motivo, algunos de los templos más importantes de Burgos se convirtieron en auténticos panteones de la burguesía mercantil.
San Nicolás de Bari: el templo de los grandes mercaderes
Situada a escasos metros de la Catedral, la iglesia de San Nicolás de Bari es uno de los mejores ejemplos del poder alcanzado por los mercaderes burgaleses.
En su interior reposan miembros de algunas de las familias más influyentes de la ciudad. Entre ellas destaca la familia Polanco, estrechamente vinculada al comercio internacional de la lana.
Gonzalo López de Polanco, uno de los mercaderes más ricos de su tiempo, financió el espectacular retablo mayor de piedra, una de las obras maestras del Renacimiento castellano. Junto a él se encuentran enterrados otros miembros de la familia, así como representantes del poderoso linaje Maluenda, protagonista de importantes negocios con los mercados europeos.
La iglesia constituye hoy un extraordinario testimonio de cómo la riqueza mercantil se transformó en patrimonio artístico y religioso.
San Esteban: la parroquia de las élites urbanas
La iglesia de San Esteban, actualmente sede del Museo del Retablo, fue durante siglos una de las parroquias más prestigiosas de Burgos.
Su ubicación estratégica en la parte alta de la ciudad la convirtió en un lugar especialmente apreciado por las familias acomodadas. Nobles, regidores y mercaderes de Burgos financiaron capillas y enterramientos en su interior, contribuyendo al enriquecimiento artístico del templo.
Aunque su vinculación con la nobleza fue importante, también numerosos mercaderes relacionados con la actividad económica de la ciudad encontraron aquí un lugar para perpetuar su memoria familiar.
San Gil Abad: el esplendor de la burguesía burgalesa
Si existe una iglesia que refleja el poder económico de la burguesía burgalesa durante los siglos XV y XVI, esa es San Gil Abad.
El templo alberga algunas de las capillas más impresionantes de Burgos, patrocinadas por familias enriquecidas gracias al comercio y a las actividades financieras. Entre ellas destacan linajes relacionados con el Consulado y con las grandes redes comerciales castellanas.
La calidad artística de sus sepulcros, retablos y elementos decorativos demuestra hasta qué punto los mercaderes competían entre sí por dejar una huella permanente en la ciudad.
San Gil se convirtió así en uno de los mejores escaparates del poder económico de la nueva élite urbana surgida al calor del comercio internacional.

La calle Fernán González: la avenida del poder económico
Durante los siglos XV y XVI, la actual calle Fernán González era mucho más que una vía de comunicación. Representaba el corazón del poder económico y social de Burgos.
Su proximidad a la Catedral y a los principales centros de actividad comercial la convirtió en uno de los lugares más codiciados por las familias acomodadas. Mercaderes, nobles y altos cargos eclesiásticos establecieron aquí sus residencias, creando un entorno urbano de gran prestigio. Siendo paso obligado de los peregrinos, Camino de Santiago.
Caminar por esta calle suponía recorrer uno de los espacios más importantes de la ciudad, donde se concentraban riqueza, influencia y representación social.
Los palacios de los mercaderes: símbolos de éxito y prosperidad
La extraordinaria fortuna acumulada por los comerciantes burgaleses se reflejó también en sus residencias.
Los grandes mercaderes de Burgos construyeron palacios urbanos que combinaban funciones residenciales, comerciales y administrativas. Sus fachadas exhibían escudos heráldicos, elementos decorativos de influencia flamenca e italiana y amplios patios interiores que evidenciaban la posición económica de sus propietarios.
Muchos de estos edificios se levantaron en las inmediaciones de la Catedral de Burgos y de la calle Fernán González, configurando un auténtico barrio de la riqueza mercantil.
Estas mansiones no eran simples viviendas. Constituían una declaración pública de poder y prestigio en una sociedad donde el éxito económico comenzaba a rivalizar con los privilegios tradicionales de la nobleza.
Un legado que sigue vivo
Cinco siglos después, la huella de aquellos mercaderes continúa presente en Burgos. Las iglesias de San Nicolás, San Esteban y San Gil, las antiguas casas solariegas, la calle Fernán González y el recuerdo del Consulado del Mar permiten comprender la importancia que tuvo la ciudad en las grandes rutas comerciales europeas.
Gracias a la visión empresarial de aquellas familias y a su capacidad para conectar Castilla con los principales mercados internacionales, Burgos vivió una auténtica edad de oro que transformó para siempre su historia y su patrimonio.
Hoy, recorrer sus calles es descubrir el legado de una generación de comerciantes que convirtió a Burgos en una de las capitales económicas más importantes de la Europa de los siglos XV y XVI.
Si quieres recorrer estos lugares de la mano de un guía oficial de turismo , contacta con info@burgosconguia.com
Más información sobre la ruta , horarios y precios de las entradas a las iglesias : https://rutadelosmercaderes.com
por belinda | Abr 9, 2026 | actualidad
En nuestras visitas guiadas de Burgos , recorremos el centro histórico de Burgos, junto a la Catedral, te encontrarás con dos plazas cargadas de historia: la Llana de Afuera y la Llana de Adentro. Más que simples espacios urbanos, estas plazas son testigos del comercio, la vida social y la cultura de Burgos desde la Edad Media.
En las traseras de la Catedral de Burgos, exactamente de la Capilla de los Condestables de Castilla y la puerta de la Pellejería se encuentran las plazas de las Llanas por su condición de plana. En el siglo XVI se celebraban mercado y se llevaba a cabo todas las transacciones de cereal de la ciudad.
Llana de Afuera: El corazón comercial frente a la Catedral
La Llana de Afuera fue desde la Edad Media un punto clave de comercio, especialmente de trigo y cereales. Su nombre proviene de llana, que significa terreno plano, ideal para mercados y reuniones.
Durante siglos, los peregrinos que llegaban al Camino de Santiago descansaban en esta plaza y compraban productos para continuar su viaje.
A unos 2 Kms de las Llanas se encuentra el Monasterio de las Huelgas Reales fundado en 1187 por el rey Alfonso VIII de Castilla conocido como el de las Navas de Tolosa y su mujer Leonor de Plantagenet.
La abadesa del Monasterio de las Huelgas Reales ostento un inmenso poder civil y eclesiástico, tuvo jurisdicción quasi episcopal. Señora feudal sobre más de 50 pueblos. Entre sus privilegios podía nombrar confesores, autorizar la clausura, gestionaba los bienes y sin olvidar el Privilegio de la Cueza.
El privilegio de la Cueza era un derecho especifico de cobrar una cueza ( un cazo) por cada transacción de mercancía de cereal en el mercado de las Llanas.
En las Llanas también estuvo el Consulado del Mar fundado en 1494 por pragmática real de los Reyes Católicos con el objetivo de regular el comercio marítimo entre Burgos y Flandes.
Los edificios que hay en la actualidad fueron construidos en los siglos XIX y XX. La Llana de fuera ha sido totalmente remodelada hace unos años.
Llana de Adentro: El encanto de lo íntimo y tradicional
Detrás de la Llana de Afuera se encuentra la Llana de Adentro, un espacio más recogido que conserva la esencia medieval de Burgos. Esta plaza funcionaba también como mercado agrícola y mantiene calles estrechas, soportales y edificaciones que recuerdan su pasado.
Los talleres, zapaterías y pequeños comercios de la plaza formaban parte del entramado económico de la ciudad durante la Edad Media. Aquí se ubicaban estos gremios.
De mercado medieval a espacio urbano moderno
Hoy, las plazas de las Llanas no solo conservan su valor histórico, sino que se han adaptado a la vida moderna. Son lugares de paseo, ocio y cultura, donde el visitante puede sentir la historia mientras disfruta del entorno urbano. Excavaciones recientes han sacado a la luz restos de talleres, viviendas y palacios, revelando la riqueza social y económica de estas plazas a lo largo de los siglos.
No te pierdas la vista completa de la Catedral de Burgos desde la Llana de Afuera al atardecer; es una de las postales más icónicas de Burgos.
Un legado vivo
La Llana de Afuera y la Llana de Adentro son más que plazas: son puentes entre la Burgos medieval y la contemporánea. Pasear por ellas es recorrer siglos de historia, comercio y cultura, disfrutando de la armonía entre lo antiguo y lo moderno.
Descubre Burgos con guía, contrata tu visita guiada a Burgos. Info y reservas: info@burgosconguia.com
por belinda | Abr 9, 2026 | actualidad
disfruta de una experiencia única y sumérgete en el arte, la historia
y la cultura de esta magnifica ciudad.
LAS PUERTAS DE LA CATEDRAL DE BURGOS
La Catedral de Burgos cuenta con cuatro puertas de acceso. Actualmente la fachada principal es el acceso al culto, la del Sarmental da acceso al turismo, la de Coronería cerrada y la de Pellejería, esta última no es visitable.
LA PUERTA DE LA CORONERIA
La puerta de la Coronería se halla al norte de la Catedral en la calle Fernán González, paso de peregrinos Camino de Santiago. Se construye en el siglo XIII después de la construcción de la fachada del Sarmental.
Se le atribuyen varios nombres Puerta de los Apóstoles, Puerta Alta y puerta de la Coronería . La Catedral de Burgos se construyó sobre la ladera del castillo. La puerta norte o Coronería se encuentra en frente del Palacio de Castilfale, actualmente es el Archivo Municipal de Burgos.

DECORACIÓN
Destaca en el tímpano Cristo en majestad mostrando las llagas e intercediendo ante Él , la Virgen María y San Juan arrodillados. Alrededor se encuentran ángeles sujetando los elementos de la pasión, la lanza a la derecha, la columna a la izquierda y la corona de espinas, clavos y la cruz arriba.
Bajo el tímpano está representado San Miguel pesando las almas, un ángel a su izquierda junta la puerta del cielo. A la izquierda los bienaventurados y a la derecha los condenados.

ARQUIVOLTAS
La puerta de la Coronería esta enmarcada por cuatro arquivoltas decoradas con motivos vegetales , ángeles , querubines. En la parte inferior hay representaciones de los condenados.
JAMBAS
En los laterales se encuentra representado un Apostalado. Posiblemente fue realizado por otro maestro. Algunas fuente atribuyen la fachada al Maestro Enrique.
En la parte superior hay un amplio ventanal , las vidrieras desaparecieron por la honda expansiva de la voladura del Castillo en 1813.
La puerta es rematada por una galería con esculturas de reyes y ángeles

CURIOSIDADES
Actualmente esta puerta esta cerrada . El acceso da a la magnifica escalera dorada de Diego de Silóe . Una de las grandes obras de la Catedral de Burgos por lo que fue declarada Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO en 1984.
En 1786 el cabildo decidió cerrar la Puerta de la Coronería ya que se convirtió en un atajo para los habitantes de la parte alta de la ciudad a la parte baja, atravesando por el interior de la Catedral de Burgos. Cuanta la leyenda que la última persona que atravesó la Puerta de la Coroneria fue Napoléon Bonaparte.
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