por belinda | Ago 20, 2026 | Uncategorized
La Divina Pastora de Burgos: un lugar donde la historia del Camino de Santiago sigue viva
Cuando pensamos en qué ver en Burgos, la imagen de la Catedral suele ocupar el primer lugar. Sin embargo, el casco histórico esconde numerosos rincones que permiten comprender cómo era la ciudad durante la Edad Media. Uno de ellos es el Hospital de la Divina Pastora, un edificio discreto situado en la calle Laín Calvo que conserva intacta la esencia de la hospitalidad jacobea.
Aunque hoy funciona como albergue para peregrinos, durante siglos fue un hospital dedicado a atender a quienes recorrían el Camino de Santiago. Su historia refleja el papel fundamental que desempeñó Burgos como una de las ciudades más importantes del Camino Francés.
En nuestras visitas guiadas por Burgos solemos detenernos ante este edificio porque resume perfectamente cómo la ciudad creció gracias al paso continuo de viajeros, comerciantes y peregrinos procedentes de toda Europa.
El Camino de Santiago convirtió a Burgos en una ciudad de acogida
Desde el siglo XI, el Camino de Santiago fue mucho más que una ruta religiosa. Se convirtió en una auténtica autopista cultural por la que circularon personas, ideas, mercancías, estilos artísticos y conocimientos.
Burgos ocupaba una posición privilegiada dentro del Camino Francés. Tras atravesar los Montes de Oca y antes de continuar hacia Castrojeriz, miles de peregrinos encontraban aquí una ciudad próspera donde podían descansar, abastecerse, recibir asistencia médica o reparar su equipamiento.
La llegada constante de caminantes impulsó la economía local y favoreció la construcción de iglesias, conventos, puentes, mercados y hospitales.
No es casualidad que Burgos llegara a contar con una de las mayores concentraciones de hospitales medievales de toda Castilla.

El Hospital de Santiago y Santa Catalina
El edificio que hoy conocemos como Hospital de la Divina Pastora fue fundado en 1466 bajo la advocación de Santiago Apóstol y Santa Catalina.
Su finalidad era atender a los peregrinos que llegaban enfermos, agotados o heridos después de largas jornadas de camino.
Conviene recordar que los hospitales medievales eran muy diferentes de los actuales. No eran únicamente centros sanitarios.
También ofrecían:
- alojamiento gratuito;
- alimentación;
- cuidados básicos;
- atención espiritual;
- descanso para continuar el viaje.
En una época en la que recorrer cientos de kilómetros suponía un enorme esfuerzo físico, estos hospitales resultaban imprescindibles para garantizar la supervivencia de muchos peregrinos.
De hospital medieval a albergue del Camino
A medida que evolucionó la asistencia sanitaria y cambiaron las necesidades de la ciudad, el antiguo hospital dejó de funcionar como centro asistencial.
Sin embargo, nunca perdió su vínculo con el Camino de Santiago.
Actualmente el edificio alberga uno de los albergues históricos del Camino Francés en Burgos, manteniendo el mismo espíritu de acogida que inspiró su fundación hace más de quinientos años.
Miles de peregrinos continúan durmiendo cada año entre estos muros antes de emprender la siguiente etapa hacia Hontanas.
Pocas ciudades europeas pueden presumir de conservar un edificio que sigue desempeñando prácticamente la misma función para la que fue creado en el siglo XV.
La Divina Pastora y los comerciantes de Burgos
Uno de los aspectos menos conocidos de este edificio es su estrecha relación con el comercio burgalés. Desde hace décadas, el antiguo Hospital de Santiago y Santa Catalina pertenece a la Asociación de Comerciantes e Industriales Divina Pastora, una institución que ha contribuido a conservar el edificio, mantener abierta su capilla y gestionar el albergue de peregrinos.
Gracias a la implicación de esta asociación, el histórico hospital continúa cumpliendo una función muy similar a la que tuvo desde su fundación en el siglo XV: ofrecer acogida a los peregrinos del Camino de Santiago.
La Virgen de la Divina Pastora es la advocación bajo la que se agrupan los comerciantes de esta asociación, convirtiéndose en un símbolo de protección y unión para numerosas generaciones de comerciantes burgaleses. Esta vinculación explica que muchos burgaleses identifiquen a la Divina Pastora con el comercio tradicional de la ciudad y con los valores de acogida, solidaridad y servicio que históricamente caracterizaron a este antiguo hospital de peregrinos.
¿Por qué recibe el nombre de Divina Pastora?
El nombre actual procede de la pequeña capilla situada junto al antiguo hospital.
La advocación de la Divina Pastora nació en Sevilla en 1703 gracias al fraile capuchino Fray Isidoro de Sevilla, quien promovió una nueva representación de la Virgen María como pastora que guía y protege a los cristianos, simbolizados por un rebaño de ovejas.
La iconografía tuvo una enorme difusión durante el siglo XVIII gracias a la Orden Capuchina.
Con el paso del tiempo, la capilla del antiguo hospital adoptó esta advocación y el conjunto terminó siendo conocido popularmente como Hospital de la Divina Pastora.
La capilla: un pequeño tesoro del casco histórico
Desde el exterior resulta difícil imaginar el interés artístico y devocional que conserva este pequeño templo.
Su ambiente es sencillo y acogedor, muy diferente del esplendor monumental de la Catedral.
Entre los elementos más destacados encontramos:
- la imagen de la Virgen Divina Pastora;
- las esculturas de Santiago Apóstol y Santa Catalina, recordando la advocación original del hospital;
- diferentes pinturas y obras religiosas incorporadas durante los siglos XIX y XX;
- la celebración diaria de la Misa del Peregrino, que continúa siendo uno de los momentos más emotivos para quienes realizan el Camino.
Muchos peregrinos afirman que asistir a esta celebración constituye uno de los recuerdos más especiales de su paso por Burgos.
Los hospitales medievales de Burgos
La existencia del Hospital de la Divina Pastora no fue un caso aislado.
La importancia del Camino de Santiago hizo que Burgos desarrollara una amplia red hospitalaria destinada a atender tanto a peregrinos como a enfermos y personas sin recursos. A finales del siglo XV la ciudad de Burgos contó con más de 30 hospitales para atender a peregrinos, ancianos, enfermos y pobres de la ciudad.
Entre los hospitales más importantes destacaban:
Hospital del Rey
Fundado hacia 1195 por Alfonso VIII de Castilla , conocido como el de las Navas de Tolosa y su mujer Leonor de Plantegenet , fue uno de los hospitales de peregrinos más importantes de toda Europa medieval.
Alfonso VIII y Leonor de Plantagenet fundaron el Monasterio de los Huelgas Reales, un imprescindible en tu visita a Burgos.
Disponía de iglesia, enfermerías, cocina, cementerio, dependencias para religiosos y amplios espacios destinados a los caminantes.
Hoy forma parte de la Universidad de Burgos y conserva uno de los conjuntos históricos más interesantes relacionados con el Camino.
Hospital de San Juan
Situado junto al Arco de San Juan, acogía a numerosos peregrinos antes de entrar en la ciudad.
Fue durante siglos uno de los principales centros asistenciales burgaleses.
Hospital de la Concepción
Fundado en el siglo XVI, representó la evolución de la asistencia hospitalaria hacia modelos más modernos.
Hospital de Barrantes
Especializado en la atención de enfermos pobres, desempeñó una importante labor benéfica durante siglos.
Hospital de Santiago y Santa Catalina
El actual Hospital de la Divina Pastora completa esta red de establecimientos que hicieron de Burgos una referencia europea en la atención a peregrinos.
Burgos: una ciudad construida gracias al Camino
Pocas ciudades españolas deben tanto al Camino de Santiago como Burgos.
La riqueza generada por el continuo tránsito de peregrinos favoreció la construcción de algunos de sus monumentos más importantes.
La propia Catedral fue financiada, en parte, gracias a la prosperidad económica que experimentó la ciudad durante los siglos medievales.
Además, el Camino permitió la llegada de artistas franceses, flamencos y alemanes que introdujeron nuevos estilos arquitectónicos y escultóricos.
No solo circulaban peregrinos.
También viajaban comerciantes, canteros, pintores, impresores, médicos y maestros de obras.
El Camino convirtió Burgos en un auténtico punto de encuentro de la Europa medieval.
Un edificio que mantiene viva una tradición de más de quinientos años
Quizá el mayor valor del Hospital de la Divina Pastora no resida únicamente en su arquitectura.
Su importancia radica en que sigue cumpliendo la misión para la que fue construido: ofrecer acogida a quienes llegan caminando.
En un mundo donde muchos edificios históricos han perdido completamente su función original, este pequeño hospital continúa representando uno de los valores fundamentales del Camino de Santiago: la hospitalidad.
Descubre esta historia en una visita guiada por Burgos
Muchas veces los edificios más discretos son los que esconden las historias más sorprendentes.
Durante nuestras visitas guiadas por Burgos recorremos las calles por las que caminaron miles de peregrinos desde hace casi mil años y descubrimos lugares como el Hospital de la Divina Pastora, el Hospital del Rey, el Arco de San Juan o los antiguos barrios donde se desarrolló la vida del Camino.
Porque conocer Burgos no consiste únicamente en admirar sus monumentos. También significa comprender cómo una ciudad castellana llegó a convertirse en uno de los grandes centros del Camino de Santiago y por qué, siglos después, sigue recibiendo cada día a peregrinos de todo el mundo.
Si quieres descubrir estas historias y muchas otras curiosidades,
te invitamos a unirte a nuestras visitas guiadas y recorrer Burgos
con la mirada de quienes conocen su historia más allá de las piedras.
por belinda | Ago 4, 2026 | actualidad
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La Catedral de Burgos es conocida por sus impresionantes portadas góticas, pero existe una puerta que marca el paso de la Edad Media al Renacimiento y que guarda la historia de uno de los hombres más poderosos de la España de los Reyes Católicos: la Puerta de la Pellejería.
Construida en 1516, esta portada no solo es una obra de arte, sino también el reflejo de una época en la que Burgos era una de las ciudades más importantes de Castilla y un centro económico conectado con Europa y con el recién descubierto continente americano.
Burgos en el siglo XVI
A comienzos del siglo XVI, Burgos vivía uno de los momentos más brillantes de su historia. La ciudad era la capital comercial de Castilla gracias al comercio de la lana, controlado por el Consulado del Mar de Burgos. Desde aquí partían caravanas hacia los puertos del Cantábrico y mercancías destinadas a Flandes, Francia, Inglaterra e Italia.
La riqueza de los mercaderes permitió financiar importantes obras de arte y arquitectura. La Catedral de Burgos continuaba creciendo más de tres siglos después de colocarse su primera piedra en 1221.
Hoy podemos admirar las capillas funerarios de estos ricos mercaderes en las Iglesias de San Gil Abad, San Nicolás de Bari, San Esteban , recorre con nosotros la calle Fernán González para descubrir su historia.
En este contexto llegó al obispado uno de los personajes más influyentes del reino.
Juan Rodríguez de Fonseca, el obispo más poderoso de Castilla
Juan Rodríguez de Fonseca nació en Toro (Zamora) en 1451, dentro de una de las familias nobles más prestigiosas de Castilla.
Estudió Derecho Canónico en la Universidad de Salamanca y muy pronto entró al servicio de los Reyes Católicos, Isabel I de Castilla y Fernando II de Aragón. Su inteligencia, capacidad organizativa y habilidad diplomática hicieron que se convirtiera en uno de sus principales consejeros.
A lo largo de su vida fue obispo de Badajoz, Córdoba, Palencia y finalmente Burgos, donde desarrolló una intensa actividad artística y constructiva.
Sin embargo, su importancia fue mucho más allá del ámbito religioso.
El hombre que organizó el imperio español en América
Tras el descubrimiento de América por Cristóbal Colón en 1492, la Corona necesitaba organizar los nuevos territorios.
Los Reyes Católicos confiaron esa misión a Juan Rodríguez de Fonseca.
Durante más de veinte años fue el responsable de preparar expediciones, controlar el comercio, nombrar gobernadores, supervisar la evangelización y administrar las nuevas posesiones americanas.
Desde sus despachos pasaron algunos de los nombres más famosos de la exploración:
- Cristóbal Colón.
- Vicente Yáñez Pinzón.
- Juan de la Cosa.
- Alonso de Ojeda.
- Vasco Núñez de Balboa.
- Juan Ponce de León.
Fonseca nunca cruzó el océano Atlántico, pero fue una de las personas que más influyó en la expansión española.
La difícil relación con Cristóbal Colón
Curiosamente, Fonseca y Colón nunca mantuvieron una buena relación.
Colón quería conservar los privilegios que había obtenido en las Capitulaciones de Santa Fe, mientras que Fonseca defendía que los nuevos territorios debían depender directamente de la Corona.
Sus enfrentamientos fueron constantes y terminaron debilitando la posición del almirante.
Muchos historiadores consideran que Fonseca fue una de las figuras decisivas en la pérdida de poder político de Cristóbal Colón.
La llegada del Renacimiento a Burgos
Mientras organizaba asuntos de Estado y del Nuevo Mundo, Fonseca también impulsaba importantes proyectos artísticos.
Era un gran admirador del Renacimiento italiano y deseaba modernizar la Catedral de Burgos sin destruir su magnífica arquitectura gótica.
Por ello encargó nuevas obras a algunos de los mejores artistas del momento. Destacamos la Escalera Dorada de Diego de Siloé
Francisco de Colonia, heredero de una gran familia
La Puerta de la Pellejería fue diseñada por Francisco de Colonia.
Su apellido era toda una garantía de calidad.
Era hijo de Simón de Colonia y nieto de Juan de Colonia, el arquitecto alemán que había construido las famosas agujas caladas de la Catedral de Burgos, uno de sus símbolos más reconocibles.
Con Francisco, la familia Colonia introducía ya el lenguaje artístico del Renacimiento.
¿Por qué fue necesaria una nueva puerta?
La construcción tuvo un motivo muy práctico.
Durante décadas, muchos burgaleses atravesaban diariamente la Catedral utilizando la Puerta de la Coronería como si fuera una calle pública.
Entraban comerciantes, artesanos, animales de carga y carros.
Aquello interrumpía los oficios religiosos y restaba solemnidad al templo.
Fonseca decidió reorganizar completamente los accesos.
Mandó construir la Puerta de la Pellejería y, pocos años después, encargó otra obra extraordinaria: la Escalera Dorada.
En 1519 llegó a Burgos Diego de Siloé, uno de los escultores y arquitectos más brillantes del Renacimiento español.
Su misión consistía en resolver un enorme desnivel existente entre la Puerta de la Coronería y el interior de la catedral.
El resultado fue la Escalera Dorada, una de las obras maestras del Renacimiento europeo.
Años más tarde inspiraría incluso a arquitectos franceses en el diseño de algunas escaleras monumentales.

Un retablo convertido en puerta
La Puerta de la Pellejería parece más un retablo que una fachada.
Su decoración pertenece al estilo plateresco, llamado así porque recuerda al trabajo minucioso realizado por los plateros.
Entre sus elementos destacan:
- columnas decoradas con motivos vegetales;
- medallones inspirados en el mundo clásico;
- escudos del obispo Fonseca;
- hornacinas con santos;
- la Virgen con el Niño presidiendo el conjunto;
- San Pedro y San Pablo a ambos lados;
- y el propio Fonseca arrodillado, ofreciendo simbólicamente la obra a la Virgen.
- los martirios de los Santos Juanes.
¿Por qué se llama Pellejería?
El nombre recuerda al antiguo barrio de los pellejeros.
Estos artesanos trabajaban las pieles para fabricar zapatos, cinturones, bolsas, monturas y numerosos objetos de cuero.
Era uno de los muchos oficios que daban vida a la Burgos medieval, junto a tejedores, curtidores, herreros y mercaderes.
Curiosidades
- La portada fue construida en el reducido espacio existente entre dos enormes contrafuertes góticos.
- Combina elementos góticos con las primeras formas plenamente renacentistas de la Catedral.
- Francisco de Colonia consiguió integrar una obra completamente nueva en un edificio iniciado casi trescientos años antes.
- Juan Rodríguez de Fonseca está considerado uno de los grandes mecenas del Renacimiento español.
- Fue también uno de los principales impulsores de la creación de la futura Casa de la Contratación y del sistema administrativo que permitió gobernar el inmenso imperio americano.
- Su magnífico sepulcro, realizado por Bartolomé Ordóñez, puede contemplarse en la Iglesia de Santa María la mayor de Coca (Segovia) y es una de las obras maestras de la escultura funeraria renacentista en España.
Una puerta que resume una época
La Puerta de la Pellejería representa mucho más que una entrada secundaria. Es el símbolo de un momento decisivo en la historia de España, cuando el país dejaba atrás la Edad Media, se abría al Renacimiento y comenzaba a construir un imperio que se extendía por varios continentes.
Gracias al impulso de Juan Rodríguez de Fonseca, la Catedral de Burgos incorporó las nuevas corrientes artísticas sin renunciar a su esencia gótica. Cada detalle de esta portada recuerda la visión de un obispo que fue diplomático, político, mecenas y uno de los grandes organizadores de la expansión española en el mundo.
Hoy, quienes se detienen frente a la Puerta de la Pellejería contemplan mucho más que una fachada: observan el punto de encuentro entre la historia de Burgos, el Renacimiento y el nacimiento de la España moderna.
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por belinda | Jul 9, 2026 | actualidad
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Gigantillos y Gigantones de Burgos: historia, tradición y secretos de los personajes más queridos de la ciudad
Si visitas Burgos durante las fiestas de San Pedro y San Pablo o en otras celebraciones importantes del calendario burgalés, es muy probable que escuches música, veas a los niños correr emocionados y descubras a unos personajes que despiertan sonrisas generación tras generación: los Gigantillos y Gigantones de Burgos.
Estas figuras forman parte de una de las tradiciones más queridas de la ciudad y constituyen un elemento imprescindible del patrimonio festivo burgalés. Pero ¿Quiénes son realmente?, qué representan?, ¿desde cuándo acompañan a los burgaleses? y quiénes son las personas que los hacen bailar por las calles del centro histórico?

Una tradición con siglos de historia
La presencia de gigantes en las celebraciones religiosas y populares tiene su origen en la Edad Media. Muchas ciudades españolas incorporaron estas figuras a las procesiones del Corpus Christi para representar distintos pueblos y culturas del mundo conocido.
En Burgos existen referencias documentales a gigantes festivos desde hace varios siglos, aunque las figuras actuales son fruto de diferentes renovaciones y restauraciones realizadas a lo largo del tiempo. Con el paso de los años dejaron de estar vinculados exclusivamente a las celebraciones religiosas para convertirse en protagonistas de las grandes fiestas de la ciudad.
Hoy forman parte inseparable de la identidad burgalesa y continúan emocionando tanto a los vecinos como a quienes visitan la ciudad por primera vez.
¿Quiénes son los Gigantones?
Los Gigantones representan diferentes continentes y pueblos del mundo, siguiendo una tradición muy extendida en España.
Las figuras actuales forman parejas masculinas y femeninas que simbolizan distintas culturas y etnias. Con sus llamativos trajes, coronas, turbantes y vestimentas tradicionales, recuerdan la visión que se tenía del mundo en la época en la que surgieron estas representaciones festivas.
Su presencia simboliza la universalidad de la celebración y el encuentro entre diferentes pueblos.
Los Gigantones de Burgos forman parte de una tradición que se remonta a las antiguas procesiones del Corpus Christi. Como ocurre en muchas ciudades españolas, representan a los diferentes continentes y pueblos del mundo conocidos en la época en que fueron creados.
Además de los tradicionales gigantes que representan distintos pueblos y culturas, la comparsa burgalesa incorpora algunas de las figuras más importantes de la historia de Burgos y de Castilla. Gracias a ellos, cada desfile se convierte en una auténtica lección de historia al aire libre.

El Cid Campeador
Entre los personajes más admirados destaca Rodrigo Díaz de Vivar, el Cid Campeador. Nacido en las proximidades de Burgos y convertido en uno de los héroes más célebres de la Edad Media, simboliza el valor, el honor y la estrecha relación entre Burgos y la historia de Castilla.
Cuando el Gigantón del Cid aparece en las fiestas, muchos burgaleses identifican inmediatamente a quien es, ya que su figura forma parte de la identidad de la ciudad.

Doña Jimena
Acompañando al Cid encontramos a su esposa, Doña Jimena Díaz. Figura fundamental en la historia cidiana, representa la fidelidad y la fortaleza de una mujer que tuvo que afrontar largos periodos de separación durante las campañas militares de su marido.
Su presencia recuerda que la historia del Cid no puede entenderse sin el papel desempeñado por su familia.
Los Reyes Católicos
Otra de las parejas más representativas es la formada por Isabel I de Castilla y Fernando II de Aragón, los Reyes Católicos. Los padres y el hermano de la reina Isabel I de Castilla están enterrados en la Cartuja de Miraflores.
Su reinado marcó una de las etapas más importantes de la historia de España y mantuvo una estrecha vinculación con Burgos, una de las ciudades más relevantes de la Corona de Castilla durante el siglo XV.
Sus figuras recuerdan el momento en que Castilla se convirtió en el eje político de la monarquía hispánica.
Doña Berenguela
La reina Berenguela de Castilla es una de las mujeres más importantes de la historia medieval castellana y, sin embargo, una gran desconocida para muchos visitantes.
Hija de Alfonso VIII el de las Navas de Tolosa fundador del Monasterio de las Huelgas Reales. Madre de Fernando III el Santo, fundador de la Catedral de Burgos .
desempeñó un papel decisivo en la consolidación del reino castellano. Su inteligencia política y capacidad diplomática fueron fundamentales para el futuro de Castilla.
Su presencia entre los Gigantones es un homenaje a una de las grandes protagonistas de la historia burgalesa. Está enterrada en el Monasterio de los Huelgas.
El Conde Diego Porcelos
Considerado tradicionalmente como el fundador de Burgos en el año 884, el conde Diego Porcelos ocupa un lugar privilegiado en la memoria de la ciudad.
Según la tradición, fue el encargado de establecer la fortaleza que daría origen al Burgos medieval y que acabaría convirtiéndose en una de las ciudades más importantes del norte peninsular.
Por ello, no podía faltar entre los personajes históricos representados en las fiestas burgalesas. Nos encontramos su escultura en el Arco de Santa María, actualmente museo y sala de exposiciones.

Los Reyes de Castilla o de Europa
Representan la monarquía cristiana europea y simbolizan el continente europeo. Sus vestimentas recuerdan a los reyes medievales, con coronas, capas y ricos adornos. Son las figuras más cercanas a la historia castellana y a menudo se consideran las más vinculadas a la identidad de Burgos.
Los Reyes Moros de Asia
Esta pareja aparece ataviada con turbantes, túnicas y elementos inspirados en la iconografía oriental. Simbolizan Asia y evocan las relaciones históricas, comerciales y culturales entre Oriente y Occidente que tanto fascinaban a la Europa medieval.

Los Reyes Negros de África
Representan el continente africano. Sus vestimentas coloridas y llamativas forman parte de una tradición común en numerosas comparsas de gigantes de España. Históricamente simbolizaban la universalidad de la fe cristiana y la presencia de pueblos procedentes de todos los rincones del mundo.

Los Reyes Indios de América
Incorporados tras el descubrimiento del Nuevo Mundo, representan América. Su indumentaria incluye referencias a los pueblos indígenas americanos según la visión que existía en los siglos posteriores al descubrimiento. Son una muestra de cómo las comparsas fueron adaptándose a la ampliación del conocimiento geográfico del mundo.
Los Gigantillos: los personajes más queridos
Junto a los gigantes desfilan los famosos Gigantillos, probablemente los personajes más populares entre los niños burgaleses.
A diferencia de los Gigantones, no representan continentes ni monarquías. Su función es más festiva y cercana al público. Con sus grandes cabezas, expresiones alegres y movimientos rápidos, recorren las calles bailando al ritmo de dulzainas y tambores.
Los Gigantillos de Burgos representan una pareja de burgaleses tradicionales, no personajes históricos concretos como el Cid o Diego Porcelos. Son la imagen idealizada y caricaturizada del pueblo burgalés y de sus costumbres populares.
- El Gigantillo viste capa parda, sombrero velludo, faja roja y porta una vara de fresno como símbolo de autoridad. Tradicionalmente se interpreta como un alcalde o personaje destacado de la sierra burgalesa.
- La Gigantilla representa a una aldeana burgalesa, con indumentaria tradicional, pañuelo serrano, moño característico y un ramo de flores en la mano.
Las figuras actuales datan de 1899, creados con motivo del V Congreso Católico celebrado en Burgos, a partir de diseños de Isidro Gil y realizados por Fernando Hernando «Cardeñita». Miden aproximadamente 2,40 metros de altura y son uno de los símbolos más queridos de las fiestas de Burgos. Su origen se encuentra en las antiguas tarascas y gigantillas que participaban en las procesiones del Corpus Christi desde el siglo XVI.
El 16 de enero de 1973 un incendio destruyó los Gigantones y los Gigantillos en los almacenes municipales donde se guardaban. El fuego consumió las figuras de madera y cartón piedra en pocos minutos. La causa del incendio fue investigada en su momento.
Tras el incendio, el Ayuntamiento decidió reconstruirlos con urgencia para que la tradición no desapareciera. Las nuevas figuras fueron reproducidas con muy pocos cambios respecto a las anteriores y volvieron a participar en las fiestas pocos años después.
¿Cuánto miden y de qué están hechos?
Los Gigantones alcanzan aproximadamente entre 3,5 y 4 metros de altura, dependiendo de la figura, mientras que los Gigantillos son notablemente más bajos para facilitar sus característicos bailes y movimientos rápidos.
Tradicionalmente se construían utilizando estructuras de madera, mimbre y cartón piedra. En la actualidad incorporan materiales más ligeros y resistentes que permiten conservar las figuras y facilitar su transporte.
A pesar de su gran tamaño, están diseñados para ser portados por una sola persona en su interior.
El arte de hacer bailar a los gigantes
Uno de los aspectos más sorprendentes para quienes los ven por primera vez es descubrir que cada figura es transportada y manejada por una persona.
Los portadores, conocidos popularmente como danzantes o cargadores de gigantes, requieren fuerza, resistencia y mucha práctica. No se trata únicamente de caminar bajo una estructura de gran tamaño; también deben hacerla girar, inclinarse, bailar y moverse al ritmo de la música.
La coordinación entre músicos y portadores es fundamental para crear el espectáculo que cada año llena de vida las calles de Burgos.
Mucho más que figuras festivas
Los Gigantillos y Gigantones son mucho más que una atracción para las fiestas.
Representan la memoria colectiva de la ciudad, la transmisión de tradiciones entre generaciones y el orgullo de un patrimonio cultural que sigue vivo. Cada salida es una celebración que conecta el Burgos actual con siglos de historia y costumbres populares.
Por eso, cuando los gigantes recorren las calles del casco histórico, no solo están bailando: están contando una historia que comenzó hace cientos de años.
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La mayoría de los visitantes observan a los Gigantones durante las fiestas sin conocer la fascinante historia que esconden. ¿Quién los construyó? ¿Por qué representan a determinados personajes? ¿Dónde se guardan el resto del año? ¿Qué relación tienen con las antiguas celebraciones de la ciudad?
En nuestras visitas guiadas por Burgos descubrirás estas y muchas otras curiosidades sobre las tradiciones burgalesas, además de conocer la historia de la Catedral, el Camino de Santiago, el Cid Campeador y los rincones más sorprendentes del casco histórico.
Porque Burgos no solo se visita. Burgos se comprende, se escucha y se vive a través de las historias que han dado forma a la ciudad durante siglos.
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por belinda | Jul 6, 2026 | actualidad
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Historia, tradición para disfrutar del gran cierre de los Sampedros
Cada año, cuando las fiestas de San Pedro y San Pablo de Burgos llegan a su fin, la ciudad celebra uno de sus actos más emotivos y participativos: el Día del Burgalés Ausente, también conocido como el Día de las Peñas, que tiene lugar en el emblemático parque de Fuentes Blancas. Es una jornada de reencuentros, comidas populares, música y homenaje a todos aquellos burgaleses que viven fuera de la ciudad pero mantienen vivo su vínculo con ella.
Origen del Día del Burgalés Ausente
El Día del Burgalés Ausente nace a mediados del siglo XX como una iniciativa para reunir a los burgaleses que emigraron a otras ciudades o países y que, aprovechando las fiestas, regresaban a su tierra natal.
Con el tiempo, este encuentro se consolidó como una jornada oficial dentro del programa de los Sampedros, adquiriendo un carácter festivo y también emocional. Hoy es un día dedicado tanto a los que están fuera como a las peñas de la ciudad, que organizan comidas, actividades y actos de convivencia.
En la actualidad, el evento se ha convertido en un símbolo de identidad colectiva: Burgos no solo celebra a quienes viven en la ciudad, sino también a quienes la llevan consigo allá donde van.
Fuentes Blancas: el gran escenario natural de Burgos
El parque de Fuentes Blancas es el espacio verde más importante de la ciudad y el lugar elegido para esta gran despedida festiva.
Su origen como zona de ocio se remonta a mediados del siglo XX, cuando el Ayuntamiento impulsó la repoblación forestal y la creación de espacios recreativos junto al río Arlanzón. Con el paso del tiempo se fue transformando en un gran parque periurbano con zonas de merendero, senderos, áreas deportivas y espacios naturales.
El nombre de Fuentes Blancas aparece documentado desde el siglo XIX (hacia 1878) y hace referencia a los numerosos manantiales de la zona.
La palabra “fuentes” alude a los nacimientos de agua que existían en el entorno del río Arlanzón.
“Blancas” probablemente describe el aspecto claro y luminoso del agua o el terreno calizo del lugar.
Con el tiempo, el nombre pasó de designar manantiales rurales a dar nombre al actual parque de Burgos.
Hoy forma parte del cinturón verde de Burgos y es uno de los lugares más queridos por los burgaleses para pasear, hacer deporte o pasar el día en familia.
Qué se celebra en el Día del Burgalés Ausente
El último día de las fiestas de San Pedro y San Pablo, Fuentes Blancas se convierte en una auténtica ciudad festiva al aire libre.
Entre los actos más destacados se encuentran:
- Misa en la capilla de Nuestra Señora de los Álamos
- Convivencia de peñas y casas regionales
- Concurso del Buen Yantar, con platos tradicionales castellanos
- Reparto de comida popular (morcilla, chorizo, tortilla, pinchos…)
- Música de charangas y ambiente festivo durante todo el día
El espíritu es claro: despedir las fiestas compartiendo comida, música y convivencia entre generaciones.
El concurso del Buen Yantar nació en la década de 1990, en torno a 1995, impulsado por el Ayuntamiento de Burgos y el movimiento de las peñas y sociedades gastronómicas de la ciudad.
El término “yantar” es una palabra del castellano antiguo que significa comer o alimento, por lo que “buen yantar” se puede traducir como “buena comida”.
El concurso consiste en que las peñas:
- Preparan platos en el propio parque (cocina al aire libre).
- Elaboran un plato obligatorio, con un ingrediente fijado cada año.
- Y un plato libre o voluntario, donde muestran creatividad culinaria.
Un jurado especializado valora las elaboraciones y otorga premios en distintas categorías.
Hoy el Buen Yantar representa algo más que un concurso culinario:
- Es un homenaje a la cocina burgalesa.
- Refuerza el papel de las peñas como motor de las fiestas.
- Y simboliza el espíritu de convivencia del final de los Sampedros.
En definitiva, es la unión perfecta entre tradición gastronómica y fiesta popular, en uno de los entornos naturales más queridos de Burgos.
Monumentos y lugares que ver en Fuentes Blancas
Aunque es un espacio natural, el parque también tiene varios puntos de interés:
La capilla de Nuestra Señora de los Álamos
Pequeño templo muy vinculado a la romería del Burgalés Ausente y a celebraciones religiosas populares.
La capilla no tiene un origen medieval ni antiguo, sino que es una construcción moderna, del siglo XX, ligada al proceso de transformación de Fuentes Blancas en gran zona de ocio y naturaleza de la ciudad.
Fuentes Blancas comenzó a acondicionarse a partir de finales del siglo XIX y sobre todo en el siglo XX como espacio de recreo, merendero y zona forestal recuperada para uso ciudadano. En ese contexto, el Ayuntamiento fue incorporando equipamientos: merenderos, zonas deportivas, camping y también pequeños elementos de carácter simbólico o religioso, entre ellos la capilla.
Según la documentación histórica del parque, la capilla con la imagen de la Virgen de los Álamos se encuentra en el corazón del parque y forma parte de las actuaciones de acondicionamiento realizadas especialmente desde mediados del siglo XX, cuando Fuentes Blancas se consolida como espacio de ocio urbano.
El humedal y la biodiversidad
Fuentes Blancas alberga zonas de gran valor ecológico con aves y vegetación autóctona.
El humedal de Fuentes Blancas es un espacio natural de Burgos creado a partir de la recuperación de un antiguo meandro del río Arlanzón a comienzos de los años 2000.
Se ha convertido en un ecosistema de ribera con gran valor ecológico dentro del parque urbano.
Destaca por su vegetación de carrizos, sauces y chopos, y por la presencia de aves acuáticas como garzas, patos y fochas.
Hoy es un refugio de biodiversidad y un lugar de paseo y observación de naturaleza en plena ciudad.
La Cartuja de Miraflores
Uno de los elementos más importantes del paisaje de Fuentes Blancas es la Cartuja de Miraflores, situada en una colina rodeada de bosques dentro del propio entorno del parque.
Este monasterio fue inicialmente un palacio de recreo del rey Enrique III en el siglo XV, en la antigua zona de Miraflores. Posteriormente, su hijo Juan II lo cedió a la orden de los cartujos, convirtiéndose en uno de los grandes centros espirituales y artísticos del gótico europeo.
La intervención de figuras como Isabel la Católica, Gil de Siloé o Simón de Colonia convirtió la Cartuja de MIraflores en un conjunto funerario excepcional, donde reposan los restos de los reyes Juan II e Isabel de Portugal.
Hoy, la Cartuja de Miraflores no solo es un monumento imprescindible, sino también una puerta de entrada histórica al paisaje de Fuentes Blancas.
Un cierre emocional para las fiestas
El Día del Burgalés Ausente no es solo el final de los Sampedros. Es una celebración de la memoria, la identidad y el vínculo con la tierra.
En Fuentes Blancas, entre música, comida y reencuentros, Burgos despide sus fiestas mirando también hacia fuera, hacia todos aquellos que forman parte de la ciudad aunque vivan lejos.
Es, en definitiva, un día en el que Burgos demuestra que su mayor riqueza no está solo en sus monumentos o su historia, sino en su gente.
Explora Burgos con guía, descubre su historia, tradiciones y fiestas.
por belinda | Jul 3, 2026 | actualidad
La calle Laín Calvo de Burgos:
la historia del juez que dio nombre a una
de las calles más famosas de la ciudad
VISITAS GUIADAS BURGOS
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En nuestras visitas guiadas del centro histórico de Burgos, recorremos la calle Laín Calvo. Hoy es una de las arterias más animadas de la ciudad, repleta de comercios, terrazas y vida urbana. Sin embargo, pocos visitantes conocen quién fue realmente Laín Calvo y por qué su nombre permanece ligado a la historia de Castilla más de mil años después.
¿Quién fue Laín Calvo?
Laín Calvo es uno de los personajes más legendarios de los orígenes de Castilla. Según la tradición medieval, fue uno de los llamados «Jueces de Castilla», junto a Nuño Rasura. Ambos habrían gobernado y administrado justicia en el siglo IX o X, cuando los castellanos buscaban una mayor autonomía frente al Reino de León.
Aunque los historiadores consideran que gran parte de su biografía pertenece al terreno de la leyenda, su figura adquirió una enorme importancia simbólica. Representaba el espíritu independiente de Castilla y la capacidad de los castellanos para gobernarse mediante sus propias leyes y jueces.
La tradición sitúa a Laín Calvo y Nuño Rasura impartiendo justicia en la localidad burgalesa de Bisjueces, en la comarca de Las Merindades.
El origen de la calle Laín Calvo
Aunque hoy todos los burgaleses la conocen como calle Laín Calvo, esta vía tuvo nombres muy distintos a lo largo de su historia. Antes de recibir la denominación actual en honor al legendario Juez de Castilla, fue conocida como Cantarranas la Menor, Cantarranillas y posteriormente Trascorrales.
El nombre de Cantarranas no era casual. Por la calle discurría una esgueva, uno de los pequeños cauces de agua que atravesaban el Burgos medieval. La presencia constante de agua favorecía la aparición de ranas y zonas húmedas, dando origen a esta curiosa denominación popular.
Más tarde pasó a llamarse Trascorrales, porque esta calle era literalmente la parte trasera de numerosas viviendas y corrales situados en las calles vecinas, especialmente en la actual calle San Lorenzo y otras vías del entorno. Era una zona secundaria de la ciudad, atravesada por el agua y comunicada mediante pequeños puentes que permitían salvar la esgueva.
De hecho, la esgueva que bajaba desde la zona de San Juan recorría Trascorrales —la futura calle Laín Calvo— antes de dividirse hacia otras calles del casco histórico. Durante siglos el agua ocupó buena parte de la calzada, condicionando la vida diaria de vecinos y comerciantes. En el siglo XVI se derribaron edificios para ensanchar la vía y mejorar su alineación. Más tarde, el hundimiento de varias casas obligó a modificar nuevamente su trazado. No sería hasta el siglo XIX cuando el cauce fue cubierto definitivamente y la calle adquirió el aspecto urbano que conocemos hoy.
Hoy resulta difícil imaginarlo mientras paseamos entre terrazas y comercios, pero bajo nuestros pies discurrió durante siglos un brazo de agua que convirtió esta calle en una de las más singulares del Burgos medieval.
Una calle llena de historia
La calle no solo recuerda al legendario juez castellano. Durante siglos acogió instituciones importantes para la vida burgalesa, como el antiguo Hospital de Santiago y Santa Catalina, popularmente conocido como «el Hospitalejo», fundado en el siglo XVI para atender a enfermos y peregrinos del Camino de Santiago.
Hoy, caminar por Laín Calvo supone recorrer uno de los espacios donde mejor se aprecia la evolución de Burgos desde la ciudad medieval hasta la ciudad moderna.
Laín Calvo y el orgullo castellano
La figura de Laín Calvo forma parte de ese conjunto de personajes legendarios que ayudaron a construir la identidad castellana. Aunque la documentación histórica sea escasa, su nombre sigue presente en calles, monumentos y relatos populares de toda Castilla.
Por eso, cuando un visitante pregunta quién fue Laín Calvo, la respuesta va mucho más allá de un simple nombre en una placa: es una puerta de entrada a los orígenes de Castilla y a las leyendas que dieron forma a la historia de Burgos.
Descubre la historia de Burgos con un guía oficial de turismo
La calle Laín Calvo es solo una pequeña parte de las historias que esconden las calles del casco histórico. Durante una visita guiada podrás descubrir quiénes fueron los Jueces de Castilla, conocer las leyendas medievales de la ciudad, recorrer los rincones menos conocidos del centro histórico y entender cómo Burgos llegó a convertirse en una de las ciudades más importantes de la España medieval.
Reserva tu visita guiada por Burgos y descubre la ciudad a través de sus personajes, leyendas y monumentos más fascinantes.
Porque detrás de cada calle de Burgos hay una historia esperando ser contada.
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